Anabella Falcone
Mi relación con la moda nació desde muy chica, como una verdadera historia de amor de la que sólo podía esperarse un final feliz.
Las enseñanzas de mi abuela, la Oma —quien movía la aguja como una varita mágica enhebrada de cariño, cosiendo con amor para toda la familia— despertaron en mí una pasión profunda por la costura y la creación. Ella fue la inspiración que dio origen a Bellamore.
En mi Buenos Aires natal decidí seguir su consejo y aprender el oficio: estudié Diseño de Indumentaria en la UBA y en paralelo me formé como modista de Alta Costura. Mi curiosidad por el saber hacer me llevó a experimentar con cada máquina, cada puntada y cada textura, descubriendo la magia que se esconde detrás de cada vestido.
La pasión, la dedicación y el placer de ver una prenda terminada me impulsaron a crear una marca donde pudiera unir imaginación, diseño y emoción.
El amor también me llevó a Rosario, una ciudad nueva y llena de desafíos que decidí convertir en oportunidades. Presenté mi primera colección junto a un grupo de jóvenes emprendedores, y desde entonces los caminos comenzaron a abrirse.
Con el apoyo incondicional de quien hoy es mi esposo, fuimos construyendo este sueño: aprendimos, crecimos y evolucionamos juntos hasta dar forma a lo que hoy es Bellamore, un atelier dedicado exclusivamente a la alta costura.
Comencé creando vestidos a medida para fiestas, civiles y graduaciones, hasta que el destino —y el amor por los detalles— me llevó a especializarme en vestidos de novia, una pasión que nació el día que diseñé el mío propio.
Mi forma de Crear
Todo comienza con un encuentro.
Una charla, una mirada, un boceto que empieza a trazar una historia.
Me gusta conocer a cada novia, descubrir su esencia, entender cómo imagina ese día y qué la hace sentir ella misma.
A partir de ahí, empieza el proceso más hermoso: crear juntas.
En mi espacio conservo un muestrario de diseños exclusivos listos para probar, para que cada novia pueda descubrir diferentes estilos, siluetas y texturas.
Ver cómo cada modelo se adapta a su cuerpo, a su energía, a su manera de moverse, es parte de esa búsqueda en la que encontramos el punto exacto entre comodidad, belleza y autenticidad.
De esas pruebas surgen ideas, combinaciones y nuevas formas.
Entre mis manos, cada tela cobra vida: elijo géneros nobles, aplico bordados a mano, pedrerías y detalles artesanales que hacen de cada vestido una pieza única.
Cada cita es una etapa compartida, donde el diseño va tomando forma con sensibilidad, oficio y emoción.
Para mí, el vestido ideal no se elige: se descubre y se crea.
Y ese proceso, tan íntimo y lleno de significado, es lo que hace de Bellamore mucho más que un vestido…
es una experiencia, un recuerdo y una historia que queda para siempre.
Mi Pasión
Desde siempre me cautivó la belleza y la delicadeza de lo hecho a mano.
Mi pasión por el diseño y el encaje nació cuando era muy chica, como una historia de amor de la que sólo podía esperarse un final feliz.
Esa conexión con lo artesanal fue mi mayor inspiración para dar vida a Bellamore.
Creo en una forma diferente de crear vestidos: donde el diseño se une con la sensibilidad y la libertad.
Con el tiempo desarrollé un enfoque propio que abrió camino a una nueva manera de vestir a la novia moderna: diseños versátiles, cómodos, naturales y llenos de movimiento. Para mí, no hay nada más hermoso que una novia cómoda, libre y feliz.
Cada pieza nace del oficio y del alma: bordo a mano con pedrería, aplico técnicas tradicionales y elijo géneros nobles, buscando siempre reflejar la esencia única de quien lo llevará.
La excelencia, la calidad y el amor por los detalles son el corazón de cada creación.
”En Bellamore pongo el alma en cada vestido.
Te invito a descubrir la experiencia de crear juntas el tuyo: un diseño hecho con dedicación, sensibilidad y amor.









